«Las promesas de los monstruos» es uno de los ensayos clave de la teoría cultural de los últimos veinticinco años. Publicado en 1992, marcó un punto de inflexión en los estudios sobre ciencias, y hasta hoy no se había editado como libro en castellano. El presente volumen reúne cuatro importantes trabajos de Donna Haraway (así como una entrevista y una introducción de la autora) en torno a los siempre confusos límites entre «naturaleza» y «cultura». En ellos se exponen las «figuras» clave de Haraway (como dice la autora, «esa familia queer de seres que no son naturales ni culturales, sino una interconexión»): cíborgs, primates, testigos modestos, OncoRatones, perros y coyotes, híbridos biotecnológicos y organismos simbióticos, conejos virtuales y nativos «cíborg» del Amazonas desfilan junto a los científicos de la Royal Society, la industria del ADN y los reporteros del National Geographic, ecologistas y feministas, la carrera espacial y personajes de ciencia-ficción al estilo de Neuromancer… Una red de figuraciones con las que Haraway da forma al vientre del monstruo, pero también a otros monstruos que no se adaptan a las ilusiones estratégicas de la identidad: seres inadecuados, articulados, artefactuales, que no son ni lo uno ni lo otro, ni naturales ni culturales… sino algo completamente distinto: los inadaptados/ables otros.

La segunda portada para Holobionte es para el título LAS PROMESAS DE LOS MONSTRUOS, Ensayos sobre Ciencia, Naturaleza y Otros inadaptables, de Donna Haraway, corresponde a su Colección Antefuturos (que se abastece de aquellas obras que fueron pioneras del nuevo paradigma y del que aún ha de llegar). Por ello, la editorial pidió cierto tono retro en la cubierta, tanto en la imagen de portada como en el propio diseño.

Para la imagen de portada buscamos un ser híbrido, monstruoso, tecnológico, mutante y mujer, con objeto de ilustrar el universo Haraway. El resultado es un collage tridimensional de una cabeza de una muñeca antigua rumana (que se rompió en la maleta durante el vuelo de vuelta), el casquillo de una bombilla y las patas de una araña de juguete que intervine pintando de rosa.

En cuanto al diseño de la cubierta, continuamos con la misma propuesta del primer libro: título inclinado, uso de pastillas, distribución espacial…, pero suavizándola, con la intención de apuntar hacia un aroma más retro que requería la colección.

Mantenemos la tipografía, pero modificamos la forma y el color de las pastillas de la cabecera, para las que escogemos un gris cálido.

También la contraportada y las solapas tienen ligeras alteraciones, en las que cambiamos aristas por curvas.