Con “Agua” viajamos en un velero, que huele a helado, por los atardeceres rosados del mar Mediterráneo. Medio limón seccionado transversalmente hace las veces de barca, el mástil es una pajita, la vela un barquillo y el timón es un anís estrellado. Todo es fácil, todo fluye en ese mar reposado habitado por peces voladores.